Antes de encargarle un texto a alguien a quien no se conoce, es razonable querer una prueba pequeña. La primera lectura es esa prueba: se miran las páginas italianas que su empresa ya tiene publicadas y se vuelve con diez observaciones concretas, cada una con la frase tal como está hoy y con la forma en que la lee un comprador italiano.
Ni un informe ni un presupuesto disfrazado. Diez observaciones, cada una verificable abriendo su propia web. Si quieren ver una de verdad, está aquí: diez observaciones sobre un fabricante alemán de maquinaria agrícola. Está escrita en italiano, como todo lo que entregamos.
La frase tal como está publicada hoy, copiada sin comentarios.
La misma frase tal como se escribiría para alguien que compra en Italia.
Cuáles de las diez observaciones cuestan contactos y cuáles son solo forma, porque no valen todas lo mismo.
Cuánto costaría arreglarlas, con los precios de la tarifa y sin una sola cifra inventada para la ocasión.
Un correo con la dirección de la página italiana que más les importe. Nada más: ni formularios ni llamadas obligadas.
Llega una respuesta con lo que se va a mirar y el importe, 39 €. Si no convence, ahí acaba, sin coste.
En 48 horas laborables llega el documento, en PDF y en formato editable.
Contra entrega, por transferencia y con el correspondiente recibo por prestación ocasional.
Si dentro de los sesenta días siguientes a la primera lectura se encarga un trabajo, los 39 € se restan del total. No es un descuento y es mejor que un descuento: es un anticipo sobre un gasto que se habría hecho igualmente. Quien empieza por la primera lectura no paga nada más que quien empieza directamente con una ficha.
Dicho antes, para que nadie se lleve una decepción después.
Diez observaciones muestran el planteamiento; no sustituyen la reescritura de una web o de un catálogo.
Las páginas italianas de una empresa que exporta casi siempre se hicieron deprisa y con poco presupuesto: es la norma del sector, no la culpa de nadie.
Etiquetas, instrucciones de uso, manuales de seguridad y declaraciones de conformidad quedan fuera: son materia técnica y normativa, no comercial.
Terminada la primera lectura, tienen un documento útil aunque decidan hacerlo todo en casa. No habrá insistencias.
El idioma principal es el italiano; inglés, francés y alemán bajo petición. Volver a la página principal